Juramentación como Director de la Academia Salvadoreña de la Lengua

Juramentación como Director de la Academia Salvadoreña de la Lengua

30/05/2026

Discurso del Dr. Jorge Ernesto Lemus

San Salvador, 30 de mayo de 2026

 

 

 

Honorables miembros de la Academia Salvadoreña de la Lengua;

 

Representantes del cuerpo diplomático;

 

Colegas académicos, investigadores y estudiantes;

 

Representantes de los medios de comunicación;

 

Señoras y señores:

 

Recibo hoy, con profundo agradecimiento y sentido de responsabilidad, el honor de asumir la dirección de la Academia Salvadoreña de la Lengua para el próximo quinquenio.

 

Agradezco la confianza que los académicos de esta corporación han depositado en mí y en los miembros de la nueva junta directiva. Asumimos esta tarea conscientes de la importancia de la misión que se nos encomienda y del legado de quienes nos precedieron en la defensa, estudio y promoción de nuestra lengua.

 

La Academia Salvadoreña de la Lengua forma parte de una comunidad intelectual centenaria que trasciende fronteras. Junto a las demás academias de nuestra región integra la Asociación de Academias de la Lengua Española, y comparte con la Real Academia Española la responsabilidad de velar por la unidad y la riqueza de una lengua que hoy une a una comunidad de más de seiscientos millones de personas en el mundo.

 

Pero nuestra misión no consiste únicamente en custodiar el legado lingüístico de la humanidad. También nos corresponde comprender los cambios de nuestro tiempo y acompañar a la sociedad en los desafíos lingüísticos del presente y del futuro.

 

Vivimos una época de profundas transformaciones. Las tecnologías digitales modifican nuestras formas de comunicarnos; la inteligencia artificial plantea nuevas preguntas sobre el lenguaje y el conocimiento; los movimientos migratorios conectan culturas y variedades lingüísticas diversas; y la globalización nos obliga a reflexionar constantemente sobre la relación entre identidad local y ciudadanía global.

 

En este contexto, las academias de la lengua están llamadas a desempeñar un papel renovado. Deben seguir siendo espacios de excelencia intelectual, pero también instituciones cercanas a la ciudadanía, capaces de dialogar con los sistemas educativos, los medios de comunicación, las universidades, las instituciones públicas y las nuevas generaciones.

 

La lengua no pertenece exclusivamente a los lingüistas, a los escritores o a los académicos. La lengua pertenece a toda la sociedad. Es el instrumento mediante el cual construimos conocimiento, expresamos emociones, transmitimos valores y damos forma a nuestra convivencia democrática.

 

Por ello, durante los próximos cinco años impulsaremos una Academia más abierta, más activa y más vinculada a las necesidades del país.

 

Trabajaremos para fortalecer la presencia pública de la Academia como referente técnico en asuntos lingüísticos, contribuyendo al debate nacional desde el rigor científico y el respeto a la diversidad de opiniones.

 

Promoveremos la investigación sobre el español de El Salvador, sus particularidades léxicas, fonéticas y culturales, convencidos de que el conocimiento de nuestras propias formas de hablar constituye una expresión legítima de nuestra identidad nacional y un aporte valioso al patrimonio común del mundo hispánico.

 

Fortaleceremos nuestra participación en los proyectos panhispánicos desarrollados por la ASALE y la RAE, asegurando que la voz de El Salvador continúe presente en las grandes obras colectivas de la lengua española.

 

Asimismo, dedicaremos especial atención a la diversidad lingüística que forma parte de nuestra historia y de nuestro patrimonio cultural. Las lenguas originarias de nuestro país constituyen una herencia invaluable que merece reconocimiento, estudio y apoyo. Su preservación no es únicamente una tarea lingüística; es también una responsabilidad ética y cultural con las comunidades que las mantienen vivas y con las futuras generaciones que tienen derecho a conocerlas. Son parte esencial de nuestra identidad y de nuestra memoria colectiva.

 

Nos proponemos, además, fortalecer los vínculos de la Academia con las universidades, los centros educativos y la juventud salvadoreña. Queremos que las nuevas generaciones perciban la lengua no como una colección de reglas abstractas, sino como una herramienta de pensamiento, creatividad, innovación y transformación social.

 

La lengua es, al mismo tiempo, memoria y futuro.

 

Es memoria porque en ella habitan siglos de historia, literatura y experiencia colectiva.

 

Y es futuro porque cada generación la recrea, la adapta y la proyecta hacia nuevas realidades.

 

En un mundo cada vez más interconectado, nuestra lengua representa uno de los mayores activos culturales de El Salvador. Constituye un puente con América, con España, con África y con las múltiples comunidades hispanohablantes dispersas por el planeta. Es un instrumento de diálogo, cooperación y entendimiento internacional.

 

Por ello, aspiramos también a proyectar con mayor fuerza el trabajo intelectual salvadoreño en los escenarios internacionales. El Salvador tiene mucho que aportar a la reflexión lingüística contemporánea y la Academia debe convertirse en una plataforma para visibilizar ese aporte.

 

Permítanme concluir con una convicción que ha guiado mi trabajo académico desde hace muchos años.

 

Las lenguas sobreviven y florecen cuando las comunidades las valoran, las usan y las transmiten. Ninguna lengua puede preservarse únicamente en los libros, los diccionarios o las instituciones. Necesita vivir en la voz de las personas.

 

Por eso, la tarea fundamental de una academia no consiste solamente en estudiar la lengua, sino también en contribuir a que la sociedad la aprecie como uno de sus bienes más preciados.

 

Asumimos hoy este compromiso con humildad, con entusiasmo y con plena conciencia de nuestra responsabilidad.

 

Invito a las instituciones del Estado, a las universidades, a los centros educativos, a los medios de comunicación, al cuerpo diplomático, a la comunidad cultural y a la ciudadanía en general a acompañarnos en esta tarea.

 

Porque la lengua nos une.

 

Porque la lengua preserva nuestra memoria.

 

Y porque la lengua sigue siendo uno de los instrumentos más poderosos para construir el futuro que deseamos para nuestro país.

 

Muchas gracias.

No hay comentarios todavía
Buscar